El hombre de mi vida

Publicado: 18 marzo, 2009 en Mi vida sin mí (la cruda realidad en primera persona)

Lo reconozco: no me gustan los días en los que El Corte Inglés nos impone que nos acordemos de nuestros seres queridos y les agradezcamos todo lo que nos dan con un frasco de colonia. La luz de los centros comerciales no me inspira, y me cuesta mucho acertar en el corazón de la persona “homenajeada” con música de ascensor de fondo intercalada con las ofertas del día. Cuando llega un día como “el Día del Padre”, prefiero evitarme la claustrofobia de salir a comprar, y regalarle a mi padre algo que muchas veces nos cuesta más que los veinte minutos de envolverles lo que los sabios magos del merchandising nos han ofrecido, sentarme a buscar un recuerdo bonito que tenga de él y “regalárselo”.

He pensado que este año le voy a regalar el recuerdo de cuando me llevaba caminando subida encima de sus pies.

¿Cuántas veces habré pronunciado la frase “Papi, ¿me llevas a la cama?”?. Cada día ése era uno de los momentos más emocionantes de mi pequeña existencia. Mi padre subía mis pequeños pies en sus pies, yo me abrazaba a su cintura y me llevaba pasito a pasito hasta la cama, con una cadencia perfecta, mientras yo no paraba de reír y dar gracias por tener un pasillo tan largo y un papá tan guay. Me encantaba “caminar” así, es uno de los recuerdos más tiernos que conservo de mi infancia, y mira que ha pasado tiempo… pero hay recuerdos que, por suerte, nunca se borran.

A lo largo de nuestra vida pasan muchos hombres, pero el único que no nos abandona jamás, el que es capaz de anteponer siempre nuestro bienestar al suyo, de dar su vida por vernos felices, con una paciencia infinita y un amor sin fecha de caducidad, es nuestro padre.

Cuando mi hermana y yo éramos pequeñas, mi padre tenía que trabajar muchas horas, muchos días, por eso siempre le procurábamos una cálida acogida cuando volvía a casa. Aunque tuviera turno de tarde, en muchas ocasiones recuerdo que convencíamos a mamá para que nos dejara esperar con ella hasta que él llegaba, y le recibíamos con un gran abrazo y un “¿papi, nos has traído algo del hotel?”. Por supuesto, su respuesta siempre era “Hombre, claro que sí”, metía la mano en su bolso y…. tatatachaaaaaán ¡un boli con una libretita! / ¡unos bombones! / ¡unas monedas extranjeras! / ¡unas esponjitas para limpiar calzado! y un amplísimo repertorio de detalles que papá recopilaba cada día pensando en sus nenas. Muchas veces hacía el truco de decir “ay, noooo… hoy sólo he traído esta bolsita con los calcetines sucios”, pero yo nunca le creía, porque siempre, siempre, siempre, sonreía, volvía a meter la mano en el bolso y sacaba el pequeño tesoro que había encontrado ese día para traernos. Nunca nos faltaban los regalos, aunque mi padre no tuviera horario de oficina para poder ir de compras. Igual es por eso que yo no termino de comulgar con lo de los regalos comprados… pero ya me psicoanalizaremos otro día.

Posiblemente no haya sido la niña con más juguetes de mi cole, pero puedo asegurar que he sido la que más “detallitos corporativos” tenía en su haber; cuando los macacos de mi clase reducían sus posesiones a cromos, canicas o “pequeños ponys” (dios qué juguete más mmoñas…)yo ya manejaba mercancía como un calzador, un gorrito de ducha, un espejito para el bolso o un marcapáginas, por ejemplo. Material exótico donde lo haya a esas edades.

Mi padre tenía un horario distinto al de la mayoría de los padres de mis amigos, y había muchas ocasiones en las que, desgraciadamente, no podía “estar” porque tenía que trabajar. Apenas recuerdo esas veces en las que no estaba, pero sí recuerdo muy bien que nunca me ha hecho callar porque estuviera viendo un partido de fútbol, o la tele, o lo que fuera; cuando estaba en casa, papá siempre estaba dispuesto para nosotras. Con el tiempo me di cuenta de la de siestas que inconscientemente le habremos boicoteado para poder contarle todas las “urgencias” de nuestra cotidianedad, cuando el pobrecito venía reventado de trabajar y lo único que necesitaba, objetivamente hablando, era que nos callásemos y le dejáramos descansar. Sin embargo, prefería lavarse la cara, prepararse un nescafé y sentarse a escuchar lo que tuviéramos que comentarle.
Posiblemente esas siestas hayan sido parte del precio que papá tuvo que pagar para que hoy le considere mi amigo, además de mi padre. Porque entre otras cosas, gracias a esa forma de ser el ambiente de mi casa siempre ha sido de comunicación, de buen humor, de confianza, de amor, y por eso tengo una relación con mis padres que sorprende a mucha gente. Si tener amigos de verdad es de las cosas más importantes de la vida, conseguir que tus padres sean también tus amigos, es maravilloso.

En las adversidades te das especial cuenta del papel que juegan quienes te rodean en tu vida. Por eso, me gustaría aprovechar para decirte “gracias, papá, por seguir llevándome siempre sobre tus pies cuando lo necesito, aunque ahora yo y mis circunstancias pesemos muchísimo más. Te quiero”.

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comentarios
  1. peregrino dice:

    ! Bueno si ¡ De acuerdo… tu papi te llevaba por aquel largo pasillo de la calle Magallanes… pero porque tu nunca se lo pediste a tu Tito Alberto… Ahora, bonita, ni aunque me lo pidieras de rodillas… que tengo yo los pies “hechos mistos” de tantisimos kilometros recorridos con eso del Camino. Escribes genial, tia. Sigue así.

  2. MD dice:

    Me has puesto los pelos de punta, de la manera que has hablado de tu padre, de tu amigo…Aunque desgraciadamente hemos coincidido pocas veces, si que he podido notar que tanto tu padre como tu madre (Por cierto guapisima)… en general toda tu familia, son…sois excepcionales. Un beso muy grande.

  3. Anonymous dice:

    Preciosa entrada!!, si alguna vez soy padre, me encantaría que mis hijos me hicieran este regalo para este día!, se nota el amor y el sentimiento con que lo has escrito.A mi no me gusta nada el día del padre, de hecho intento que pase desapercibido…y es que, como tú dices, tanto en las adversidades como en las alegrías, y también en determinadas fechas especiales, te das cuenta del papel que juegan quienes te rodean, pero irremediablemente también te acuerdas de los que ya no están contigo.JuanMa

  4. peregrino dice:

    ! Ojo Lorena, con las tapitas a 1,50 € de los bares de Sant Joan ¡ 11 vinos, aunque sean con tapita rica, acaban con cualquiera… Luego no quieras que los beatos como yo vayan a darte la extrema unción y a rezarte una novena. En cuanto al día del Padre a mi, a diferencia de “Anonimo”, me encanta. A tal punto que yo toda mi vida… el Dia del Padre solo le pego a mi madre. ! Huy ¡ ¿Habré dicho alguna incorrección?

  5. Anonymous dice:

    Joder Lorena… pero ¡qué bonito! Es la primera entrada de tu blog que leo y me he quedado flipando. Así que voy a seguir leyendo/cotilleando jajaja. Me parece de lo más tierno, por un momento me he visto en tu casa observándote desde algún escondrijo y apreciando todo eso que cuentas.Un beset.Pedro.

  6. Anonymous dice:

    RÉPLICA A UN MANIFIESTO EXCEPCIONALBueno he tardado un poco en contestar, pero es que, hija tu pones el listón muy alto y uno ya va teniendo las neuronas con cierta fatiga.Agradezco mucho este regalo, que confirma la suerte con la que la vida me va obsequiando. Cada día que pasa doy gracias por tener la mujer y las dos hijas que tengo. Mi vida tiene un sentido y este gira en torno a vosotras. Sabes que yo perdí a mi padre cuando tenia ocho años, pero todavía me acuerdo cuando él me montaba en su burro y orgulloso me llevaba a las tareas de la huerta, diciendo a todo el mundo que se cruzaba en su camino, cuando le preguntaban: ¿Este que es, tu pequeñín?, “Sí”, contestaba, “éste es el que nos va a cuidar cuando seamos mayores”. Lo que más he echado de menos en la vida ha sido el poder cuidar de mi padre. Sabes que pasé mi infancia internado en una escuela-hogar (de las de antes) y muchas veces en mi vida, he llorado en silencio el día del Padre, porque lo he necesitado mucho, pero Dios me ha recompensado dándome unas hijas como vosotras. Muchas gracias, hija, por estos regalos que nos haces, por favor no cambies nunca. Te quiere: tu padre.

  7. HOLA , SOLO SALUDO Y MANIFIESTO MI SEGUIMIENTO A TU BITACORA ,HASTA PRONTO.

  8. Anonymous dice:

    A parte de una persona increíble y divertida, eres una gran escritora. Me has dejado alucinando enserio. Yo he aprendido a querer a mi madre como madre y como padre ya que ella ha hecho la mayor parte de su vida ambos papeles. Pero jamás olvidare a mi padre, él también me llevaba en sus pies, y era mi mejor amigo…gracias por hacermelo recordar de una manera tan bonita. Gracias. Ana Bonilla

  9. Anonymous dice:

    ¡¡¡¡Paso de leer tu blog más porque acabo llorando como una imbécil joder!!!¡A mí avísame pa las cervezas, no pa esto! Je, je, je…(es coña : D Estoy pa lo que haga falta y más allá)Me siento parte de tu familia solo con leerte. Es una extensión más personal de tus apuntes.Te quiero peque!!!Diana Z. ( Besos a Peter y Auro!!!!)

  10. peregrino dice:

    Bueno… ¿pero qué pasa? Casi un mes desde esa magnifica oda al amor paterno-filial… y de pronto nada. ¿O es que estas preparando la entrada del Dia de la Madre del mes de Mayo? Entre tanto escribenos algo, porfa… que nos tienes a todos tus amigos esperando. Besos.

  11. Anonymous dice:

    Cada día agradezco más los padres que tengo; ya que han sido capaces de transmitirnos siempre el amor que sienten por nosotras.
    Hace un tiempo me di cuenta de que cuando hago algo, siempre pienso en cómo lo tomarán ellos después, su opinión para mí es la que más cuenta. Siempre han querido lo mejor para las dos, pero lo que no saben es que lo mejor que tenemos son ellos mismos.
    Me gustaría poder explicarlo mejor, pero me cuesta, espero impaciente que vuelva mi inspiración. Hasta que llegue ese momento lo mejor que puedo decir es GRACIAS POR TENERNOS Y POR HACERNOS SENTIR LAS HIJAS MÁS QUERIDAS DEL MUNDO 🙂

    Lauri

  12. Lorena Gil dice:

    Me siento afortunada de leer el cariño tan inmenso que desprendes hacia tu padre y sobre todo me siento afortunada de entenderlo y saber que es cierto que hay padres tan geniales ya que yo cuento con uno del mismo calibre.
    Creo que en la vida es importante ser agradecido y esta es la manera más bella que podrías tener de darle las gracias a tu padre.
    Besos para la chirli.
    PD: doy fe, aunque lo conozco poco, de que tu padre es genial

  13. sergi dice:

    un post precioso, muy emotivo… felicidades!!

  14. Ana R. dice:

    Voy a hacer como Diana y sólo voy a leer las cosas divertidas. ¡Ay, que forma de llorar! No sólo por lo que has escrito tú sino por la maravillosa respuesta de tu padre a quien, si me lo permites, yo también le mando un beso.

    Me declaro fan incondicional de tu blog. No dejes nunca de escribir. Un beso.

  15. […] Pero claro, por mucho que tú sepas o creas, ¿cómo le discutes a quien siempre será para ti Superpapá? Pues claro, en estas nos […]

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