Si mi yaya Antonia viera el amor por la cocina que sentimos su hija Marisol, mi madre, y su nieta Lorena, una servidora, no terminaría de adivinar de dónde nos viene esta afición. Ella era una mujer que cocinaba por obligación, para sus ¡9 hijos!, pero que a la mínima que podía rehuía de los fogones. Quizás pensaría que no hizo nada por fomentar nuestra pasión por la cocina, pero la verdad es que ella fue la primera persona que me animó a experimentar, dejándome libertad absoluta para trastear por su nevera y mezclar todo lo que se me ocurría, en platos incomibles que entre las dos bautizábamos y que la pobre degustaba con una mezcla de resignación y orgullo por su pequeña “cocinillas”. Por suerte, con el tiempo mi madre fue orientando mi indomable espíritu autodidacta, introduciéndome en las normas básicas de salubridad y grabándome a fuego lento que el atún y la vainilla, definitivamente, no combinan.

Respecto a la iniciación en la cocina de mi madre, siempre me ha contado que todo lo que sabe lo aprendió gracias a mi abuelita Presenta, su suegra, que le dio un cursillo exprés de “conviértete en la perfecta ama de casa con 18 años”, cuando me presenté en su útero sin avisar. Mi abuelita Presenta sí que adoraba la cocina, pero para cuando yo tuve uso de razón ya la pillé un poco cansada de pasarse la vida cocinando para la gente del bar, así que he ido aprendiendo su cocina de rebote, a través de mi madre y de mi tía Trini.

La cocina siempre me ha gustado por cómo me hace sentir preparar algo con cariño para alguien a quien quiero, y más allá del resultado, es en el camino donde más disfruto. Si no habéis leído “Como agua para chocolate”, os lo recomiendo, es una historia en la que la gastronomía es la metáfora de los sentimientos de la protagonista; yo también creo que lo que cocinamos puede ser una forma de expresarnos, de relajarnos, de transmitir lo que sentimos.

Hacía tiempo que no cocinaba, mejor dicho: que no tenía ganas de cocinar. Cuando preparas algo con tanto cariño como yo preparaba mi vida, y de pronto te lo tiran en la cara sin probarlo, sin querer sientes que todo lo que prepares en tu vida, por mucho amor que le pongas, va a ser un fracaso, y pierdes un poco las ganas de hacer cosas que pongan en juego tu autoestima, aunque sean algo tan banal como que no se te queme un plato.

Debo confesar que llevaba unos días sin tener tampoco ganas de escribir, y que gracias a recuperar la receta de las tortitas para Luis y María, que no les encontraban el punto, a prepararle a mi madre unas improvisadas berenjenas con atún, porque se presentó en casa para cenar y no tenía nada más digno que ponerle todo mi amor a la simplicidad que encontré en mi nevera de soltera, y a las alabanzas de mis incondicionales amigos a mi coca con salchichas que preparé para pasar el día de mona, me he vuelto a sentir un poco más motivada, en general, y un poco menos fracasada, en particular.

He recuperado la ilusión por cocinar, he vuelto a ponerme las manos en la masa y he comprobado que vuelvo a ser capaz de preparar cosas con cariño y que sean un éxito.

Espero no decaer, y no olvidar el propósito de que si la vida me da limones… compraré hierbabuena y ron y prepararé mojitos para todos.

Anuncios
comentarios
  1. nora dice:

    Hola Lorena, se de ti por el peregrino (Alberto).

    Mira, respecto a la metáfora de lo que te tiren el plato sin probarlo, te digo que, no está hecha la miel para la boca del asno.

    Quizá te vendría bien seguir haciendo tus recetas, se las cocines con el mismo amor, a quienes sepan saborearlas. Seguro que te rodeas de muy buen@s gourmets.

    Animo y lucha, y que después de tus padres, familia y seguro que algunos amigos (que siempre están ahí), quien más te quiere debes ser tú.

    La vida nos enseña que ser egoistas, aunque sólo sea un poco, no está mal, y es un ejercicio que cuesta, pero hay que hacer el esfuerzo y decir “no” a tiempo libera muchas endorfinas (unas sustancias que tiene nuestro organismo; poco conocidas, pero que hacen mucho bien).

    Bueno no me quiero enrollar más besos y recuerda “nena tu vales mucho”.

  2. Ana dice:

    Tengo 20 años y cada vez que se me permite la entrada en la cocina es porque, una de dos, o todo esta fuera del alcance de Ana, o bien porque la cena está servida. Soy un desastre personificado cerca del fogón (imaginate)
    Pero si tengo clara una cosa…. que bonita esta entrada! tienes un don para transmitir cosas y no solo por la cocina sino tambien por la escritura.!
    bsitos lorenaaa 😀
    (un saludo la becaria de tu izquierda) jejeje!!!!

  3. Anonymous dice:

    Viva el arte de cocinar, y viva tus nuevas ganas….Viva la coca da salchichas¡¡¡
    Las abuelas son las mejores cocineras del mundo, lástima que no siempre les hagamos caso…jejeje

    espero tu proxima creación con impaciencia…

    Un Besete
    Una te tus gourmets

  4. Lorena Gil dice:

    Cuanto me alegro de que te hayan vuelto las ganas de cocinar!!!! y yo me pregunto: ¿para cuando alguna de tus delicias? sé de una tocaya que las espera con impaciencia ya que soy un desastre en la cocina menos para dos o tres cosas que lleven patata, patata o patata.
    Vive Dios que el que no te aprecie a ti y a tu cocina es para echarle a él al fogón.
    Por cierto, ¿la coca con mojito? ¿combinan o no? yo me apunto.
    Besos Chirli Arguiñana

  5. Ero-Sennin dice:

    Esa es mi Lore: rica, rica, y con fundamento 😉
    Me ha encantado tu entrada y ese título… genial.
    Por cierto, te debo una comida y soy bastante rencoroso en ese aspecto.
    Un besico!

  6. Annie dice:

    MmmmMmMmmmmm, qué rica tu coca de salchichas. Si es que se le notaba el cariño a cada bocao 😀
    Y recuerda que tenemos pendientes unos CosmoToñitans, sea mona o no lo sea.
    Muchos besos, guapisísima.

  7. Lorena dice:

    Cierto es que no está hecha la miel para la boca del asno, Nora. Si algo he aprendido en este proceso es a redistribuir el amor que me han despreciado entre la gente que lo merece, aunque me haya convertido en un “oso amoroso”, jejeje…
    Muchas gracias a todos por los comentarios, los que escribís y los que sois tan vagos que esperáis a verme para decírmelos en persona ;-), sois la prueba de que sé rodearme de gente buena. Gracias también por los cumplidos a mi coca de mis queridos gourmets, os merecéis eso y mucho más 🙂

    Por último, me gustaría aclarar que la “coca destapá” y el mojito no son la combinación perfecta, puestos a hacer este tipo de mezclas recomiendo la merienda conocida como “CosmoTóñitan”, que consiste en rebanadas de toña mojadita en el conocido cóctel Cosmopolitan. Es una marraná, pero qué grandes tardes nos ha dado, jejeje…
    Muchos besicos!

  8. Aurora dice:

    De la de veces que os he oido hablar de la famosa Cosmotoñitan es como si lo hubiera probado yo tambien, jajaja. Estoy deseando degustar tan suculento manjar de diosas! Si,si, de diosas!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s