3, 8, 15… No sabría concretar… Han sido tantas las veces que me he enamorado de ti, que necesito dar el último sorbo al té y cerrar los ojos para concentrarme y poder dar una cifra exacta.

La primera sin duda fue cuando me escribiste aquella carta en la que me decías, con una razón que por aquel entonces no acerté a imaginar, que con él nunca sería feliz, porque no sabía mirarme a los ojos como tú. Sabía que en el fondo tenías razón, pero no quería escucharte porque iba a hacer sufrir a mucha gente. Y preferí seguir adelante, y ser yo quien sufriera ese error, años más tarde.

La segunda vez que me enamoré de ti, fue cuando buscaste mi coche por toda la universidad para dejarme una nota en el parabrisas. Salvo tú, nadie ha hecho nunca ese tipo de cosas conmigo, y con el tiempo creo que sólo tus ojos me han hecho sentir ser tan especial para alguien.

La tercera, cuando me sorprendiste con un regalo que tuve que buscar una tarde de viernes entre unos dvd’s de la biblioteca, mientras tú rezabas desde tu tren para que nadie lo hubiera descubierto antes que yo. La cuarta, cuando me mandabas mensajes a través de las películas. La quinta, cuando aprendí a leer entre tus frases lo que tus ojos no podían disfrazar. La sexta, la primera vez que vimos una película juntos y acabamos llorando como dos idiotas. La séptima, cuando me contaste que te sentías como Clint Eastwood en Los Puentes de Madison, y que no querías que yo fuese Meryl Streep, con la mano en el pomo de la puerta sin abrirla mientras tú me esperabas parado en el semáforo. La octava, cuando te dije que nunca te podría querer y me miraste sabiendo tan bien como yo que te estaba mintiendo una vez más.  La novena, cuando deseaba que me odiaras para hacerlo todo más fácil y tú me seguías escribiendo poemas. La décima, cuando dejaste de escribirme pero no me olvidaste. La undécima, cuando miraba a la Luna y sabía que tú eras la única persona tan loca como yo para estar haciendo lo mismo en ese momento.

La 12ª, cuando te dije que me iba a casar con él y me dijiste que seguramente ese día no podrías venir, aunque aún no te había dicho la fecha.

La número 13, cuando te enteraste de lo que me había hecho y viniste a secarme las lágrimas. La 14ª, cuando en lugar de “te lo dije”, me dijiste “nunca te mereció”.

La 15ª y todas las que le siguen, cuando aprendí a quererte de esta forma que nadie en su sano juicio comprendería… Sólo los que hemos estado en la Dimensión Z.

Anuncios
comentarios
  1. Bonicadelto dice:

    Reproduzco, por su dulzura, uno de los comentarios que he recibido por Twitter: “@dianazuru:
    Siempre haces que se me salten las lágrimas, cabrona!!”
    😉

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s